• Complacer a todo el mundo es la línea directa al ocre (no al oro).

     

    Una vez me planteé desarrollar mi propio proyecto artístico después de realizar estrategias de marca para otros, tuve claro lo que no quería: morir de ocre.

    Para mí el ocre (o el beige) es una tonalidad neutro que, dentro de comunicar (como buen color que es) no dice nada que genere rechazo. Por eso es el comodín de muchos a la hora de: 1. Pasar desapercibido, y 2. Ir sobre seguro estéticamente hablando.

     

    Esta pieza representa ese momento de la toma de decisiones. Todas las posibilidades están abiertas ante ti cuando te expones a los demás con tus propias ideas. 

    Escogí un fondo uniforme que representase el carácter voluble del consumidor medio. Ya que, si pasas de frente a esta pieza, las sombras que proyectan las ranuras ofrecen sensación de movimiento.

    El lápiz blanco simboliza el punto de partida antes de la mancha, es decir, de la acción y elección. Cuando te planteas fundirte en el ocre para evitar el rechazo, mientras (y aquí viene la parte reseñable de la cuestión) se te evapora la verdadera razón por la que decidiste emprender el tan valioso "ser yo" (en el cuadro representada por la condensación dorada del marco superior).

     

    Ser rechazado no sólo es natural, en branding es símbolo de producto digno de DOC. Ni siquiera Nadal cae bien a todo el mundo.

    Aquí no pinto nada

    690,00 €Precio
      • Dimensiones (incluido marco): 23x23x3.
      • Marco incluido.
      • Ficha explicativa de 10x6 incluida.
      • Certificado de autenticidad.
      • Impuestos incluidos en el precio.
      • Gastos de envío gratuito para España.